Honiara, Islas Salomón, 22 de agosto de 2025.
Correr en Honiara ofrece una combinación única de vida urbana y el encanto del Pacífico Sur.
Nuestro circuito matutino de 4 km nos llevó por Lambi Road, pasando por el Banco Central, tiendas coloridas y calles animadas, hasta la Catedral de la Santa Cruz, con sus vistas frescas y vibrantes obras de arte. Atravesamos el Mercado Central de Honiara y nos desviamos hacia el Muelle de Point Cruz, donde grúas, barcos y trabajadores ajetreados realzaban la vida portuaria de la ciudad. Incluso en tan solo unos kilómetros, correr en Honiara reveló su energía, cultura y colores. 🌧️
Nuestro segundo recorrido se extendió 12 kilómetros al oeste hasta la playa de Vailala, explorando calles más tranquilas, iglesias históricas y vecindarios amigables.

La costa ofrecía playas desiertas, olas brumosas y niños locales sonrientes, lo que permitía vislumbrar la vida más allá de los lugares turísticos. Recorrer la arena irregular y las calles con baches en el camino de regreso nos recordó que correr en las Islas Salomón combina ejercicio con una verdadera inmersión en la cultura, la historia y la belleza costera. 🌊
TLDR; “demasiado largo, no lo leí”
- ¡Solo quiero correr! Llévame a CORRER.
- Tengo 1 minuto. Llévame a INFORMACIÓN ÚTIL.
- Correr es mi excusa para viajar. Llévame a VIAJE.
- Correr es mi excusa para comer. Llévame a CARBOLOADING.
- Quiero saber qué leer en el avión. Llévame a UN LIBRO.
Si está buscando un paraíso tropical que combine una naturaleza impresionante, una rica historia y un ambiente verdaderamente fuera de lo común, las Islas Salomón deberían ser su próximo destino de viaje.
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Por qué viajar a las Islas Salomón es una visita obligada para corredores y aventureros 🏃♀️ 🌴
Ubicado en el Pacífico Sur, este archipiélago tiene más de 900 islas.
Es famosa por su herencia de la Segunda Guerra Mundial, su vibrante cultura melanesia y sus impresionantes paisajes naturales. Para los amantes del running, es un sueño hecho realidad. Imagina correr por Lambi Road al amanecer, serpentear entre coloridos puestos de mercado, subir a la Catedral de la Santa Cruz e incluso atravesar el bullicioso muelle de Point Cruz. ¡Eso es Honiara! 🌺🌊

Más adelante en este blog, describiré algunas de estas carreras urbanas en Honiara. Cabe destacar que las Islas Salomón también ofrecen increíbles oportunidades para correr en senderos. Las exuberantes colinas y los senderos selváticos a las afueras de la capital ofrecen rutas increíbles.
Una breve historia
Las Islas Salomón desempeñaron un papel crucial durante la Segunda Guerra Mundial. Famosos campos de batalla como Guadalcanal atraen a aficionados a la historia de todo el mundo. En agosto de 1942, la isla se convirtió en escenario de una de las campañas más decisivas del frente del Pacífico.
La Batalla de Guadalcanal se prolongó durante seis meses entre las fuerzas aliadas y japonesas. Marcó la primera gran ofensiva aliada y fue un punto de inflexión que alteró el equilibrio de poder en el Pacífico. Incluso hoy, persisten vestigios de aquella lucha: tanques oxidados ocultos en la selva, restos de aviones bajo aguas turquesas y solemnes cementerios que honran a quienes lucharon y murieron aquí.

Más adelante en este blog, compartiré detalles de nuestro recorrido por los campos de batalla. La historia cobra vida en los mismos paisajes que aún se pueden recorrer caminando y corriendo.
Por qué a los corredores les encantará este lugar
¿Buscas "Correr en las Islas Salomón" o "Dónde correr en las Islas Salomón"? ¡Te espera una experiencia épica!
Correr aquí es más que ejercicio: es una forma de conectar con el espíritu de Honiara. Prepárate para ver escolares uniformados, vendedores ambulantes preparando sus puestos, ancianos saludando y el espectacular cielo tropical cambiando del resplandor del amanecer a las inminentes nubes de lluvia. Cada paso te sumerge en el ritmo de la ciudad, haciendo que incluso una carrera corta se sienta como un intenso viaje cultural. 🌞🌬️

Las Islas Salomón son una auténtica joya escondida para los corredores que buscan variedad, cultura y belleza natural en un solo lugar. Ya sea recorriendo el asfalto en Honiara o abriéndose paso entre colinas selváticas, este es un destino donde sus carreras se convierten en aventuras inolvidables. Además, las acogedoras comunidades melanesias le dan un toque cálido y personal a cada kilómetro.
Así que si buscas una "Guía para correr en las Islas Salomón" que combine cultura, historia, gastronomía y rutas épicas, ¡esta es la tuya! ¡Prepara tus zapatillas y prepárate para correr en el paraíso! 🌺👟🏃♀️
🌍El viaje 📷Qué ver en los alrededores de Honiara, Islas Salomón
Nuestro tiempo en Honiara combinó el running con la rica historia y la vida cotidiana de la isla.
Después de nuestro circuito por la ciudad, nos propusimos explorar el legado de la Segunda Guerra Mundial de Guadalcanal en un recorrido dedicado; luego, avanzamos más a pie con una carrera de 12 km hasta Kakabona, e incluso hicimos una carrera extra al aeropuerto bajo una intensa lluvia.
Aquí te explicamos cómo encaja todo, paso a paso.
Caminando por la historia: nuestro recorrido por Guadalcanal durante la Segunda Guerra Mundial
Hicimos una excursión de medio día a los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial en East Honiara, que se convirtió en un día completo debido al tráfico denso y a una lluvia aún más intensa. El día anterior había hecho sol, pero el día de la excursión empezó a llover mientras nos bañábamos en la piscina después de correr. Y no paró.
El recorrido fue interesante y estuvo bien organizado. Nuestro guía, Rick, futbolista y aficionado, compartió anécdotas divertidas (al pasar por el Estadio Nacional) sobre el campeonato sub-16 del Pacífico Sur: al parecer, tanto Nueva Caledonia como Papúa Nueva Guinea hicieron trampa con jugadores mayores de 16 años 🤣.
Más allá de los hechos y las cifras, ofreció una perspectiva de por qué los estadounidenses ganaron. De pie junto a una cueva/trinchera japonesa, dijo: «Los japoneses eran mejores ingenieros». Pero trataron a los lugareños como inferiores, cometieron atrocidades y alienaron a la población, mientras que los estadounidenses solicitaron ayuda local, y los isleños conocían el terreno y las condiciones.
Monumento Americano de Guadalcanal
Nuestra primera parada fue el Memorial Americano de Guadalcanal.
Este monumento de la Segunda Guerra Mundial rinde homenaje a los estadounidenses y sus aliados que perdieron la vida durante la Campaña de Guadalcanal.

Nos tomamos nuestro tiempo leyendo los homenajes. También escuchamos las historias de nuestro guía sobre los eventos que se desarrollaron en este sitio. Fue una introducción conmovedora a la campaña. Marcó el tono del día.
Monumento conmemorativo de guerra japonés
Luego subimos al Monumento de Guerra Japonés, también llamado Parque Memorial de la Paz de Japón, ubicado en el monte Austin.
Construido para honrar a las fuerzas japonesas que murieron durante la campaña, el monumento ofrecía un lugar sereno para caminar.
Disfrutamos de la vista y capturamos algunas fotos memorables.

Allí de pie, sentimos una tranquila sensación de reflexión sobre ambos lados del conflicto. 🌄
Cresta de Edson
Uno de los momentos más destacados del día fue la Cresta de Edson, también conocida como la Cresta Sangrienta. Esta cresta fue escenario de feroces combates entre el Ejército Imperial Japonés y el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Bajo el liderazgo del teniente coronel Merritt Edson, los marines la defendieron con éxito, lo que le valió su nombre.

Contemplamos la vista del río Lunga, imaginando la intensidad de la batalla que allí tuvo lugar. 🏞️
Jardín Conmemorativo de las Islas Salomón
Más adelante, visitamos el Jardín Conmemorativo de las Islas Salomón, cerca del Aeropuerto Internacional de Honiara.
Este parque tranquilo y reflexivo está dedicado a los soldados que perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial.
Se centra especialmente en aquellos que murieron durante la batalla de Guadalcanal.

Los árboles estaban plantados en hileras ordenadas. Placas con los nombres de los soldados caídos se alineaban bajo los árboles. Al caminar entre ellos, sentimos el peso solemne de la historia. Apreciamos la importancia de recordar a quienes tanto se sacrificaron. 🌿
Museo de la Segunda Guerra Mundial de Tetere Beach
Concluimos la ruta hacia el este en el Museo de la Segunda Guerra Mundial de Tetere Beach, lleno de artefactos militares: vehículos anfibios de transporte de tropas abandonados (amtracks) y otras reliquias en un entorno al aire libre.
Aquí, Rick también explicó las tensiones de 2005: al parecer, algunos lugareños incluso reacondicionaron viejos tanques de la Segunda Guerra Mundial. ¡Qué gran recorrido!

Al final del día, habíamos experimentado todo el espectro de la historia de la Segunda Guerra Mundial de Guadalcanal: grandes monumentos, miradores panorámicos, museos interactivos e historias personales.

De regreso, pasamos por el "Hospital número 9", que aún conserva el antiguo nombre del hospital de campaña estadounidense establecido durante la batalla. Concluimos el recorrido a media tarde bajo un fuerte viento y lluvia.
Muchos lugareños se refugiaron bajo enormes árboles cuyas raíces sobresalían del pavimento; otros luchaban contra el viento con paraguas... ¡sobre camionetas! Y esa misma mañana habíamos visto a unos chicos lavando un coche, ¡mientras llovía!
Al final del día, habíamos experimentado un espectro completo de la historia de la Segunda Guerra Mundial de Guadalcanal.
🏃♀️ Primera carrera: 4k por los lugares emblemáticos de Honiara 🏃♂️
Nos atamos los zapatos y salimos del hotel a las 6:20 am.
La capital de las Islas Salomón ya estaba despierta: calles bulliciosas, vendedores ambulantes, estudiantes camino a la escuela. La temperatura era perfecta, un gran alivio después del calor sofocante del día anterior.
Una ligera brisa nos mantuvo frescos, y al final del recorrido nos sorprendió una llovizna, un suave preludio de las fuertes lluvias que caerían más tarde. 🌧️
Curiosos por el clima en lo que oficialmente es la "temporada seca", le preguntamos a nuestro guía. Negó con la cabeza y dijo: "¡Qué tiempo tan loco! Cambio climático". Los vientos y los aguaceros, explicó, ya no eran inusuales. 🌍
A lo largo de la arteria principal de Honiara
Nuestra ruta siguió la carretera Lambi, la principal arteria costera de Honiara. Esta transitada vía corre paralela a la costa, conectando el puerto y muchos de los lugares más destacados de la ciudad.
Justo cuando entramos en la carretera, vimos el Banco Central de las Islas Salomón, un monumento imponente y fuertemente custodiado que dio lugar a divertidos videos. 🏦

El camino estaba un poco accidentado, pero se podía transitar perfectamente, y a esa hora temprana era lo suficientemente ancho como para compartirlo con un puñado de peatones. Más tarde, estaría completamente congestionado. Y nuestro guía nos contó que suele inundarse después de fuertes lluvias.

Las tiendas bordeaban el camino, aún cerradas, pero resplandecientes con colores vibrantes, típicos de la estética del Pacífico. La gente que conocimos por el camino le dio su toque personal.
Una niña con un peine clavado en el pelo, al estilo africano (algo que también había visto en Santo Tomé y Príncipe).
Un hombre corpulento cargando una pequeña silla rosa, de esas que esperarías encontrar en la habitación de una niña. Hombres mayores, desdentados pero alegres, gritando «buenos días».
Jóvenes vestidos como Coolio en El paraíso de los gánsteres, dándonos miradas inquisitivas como si se preguntaran por qué estábamos corriendo. 👀
La subida a la Catedral de la Santa Cruz
A los 2 km llegamos a nuestro primer objetivo: la Catedral de la Santa Cruz, la iglesia católica más grande de las Islas Salomón.

Ubicada en una colina, la catedral es visible desde la carretera principal y la escalera que conduce hacia arriba está bordeada de coloridas estatuas de santos y sacerdotes.

En lo alto la escena era impactante.
Algunas personas sin hogar dormían afuera y una mujer solitaria rezaba en silencio adentro. Entramos al amplio y abierto interior, sin paredes, lo que permitía la brisa marina.
El espacio tenía un marcado sabor del Pacífico Sur: letreros en lengua pidgin que alababan al Señor, pinturas y estatuas vívidas, y filas de sencillos bancos de madera. Era un lugar tranquilo, atmosférico y profundamente conmovedor. 🙏

Tras una breve pausa, reanudamos la marcha, pasando por una serie de capillas con estatuas antes de reincorporarnos a la carretera principal.
A través del Mercado Central
Próxima parada: el Mercado Central de Honiara. Aunque aún no estaba lleno, ya estaba repleto de vida.
Minibuses y camionetas blancas, el principal medio de transporte de la ciudad, paraban constantemente para dejar pasajeros. Estudiantes uniformados, mujeres con los tradicionales vestidos isleños floreados, hombres con amplios trajes estilo Bronx de los años 90, incluso algunos con traje, abarrotaban las entradas.

En el interior, los vendedores instalaban sus puestos con frutas tropicales, nueces de betel y productos de uso diario.
El edificio en sí tenía una pared verde brillante y un techo con la forma tradicional local. Pasar corriendo por el mercado era como recorrer el corazón de la ciudad. 🍍
Hacia el puerto: Muelle de Point Cruz
Media milla después, divisamos la entrada al puerto y no pudimos resistirnos. Nos deslizamos dentro y nos encontramos en pleno muelle de Point Cruz.

Este es el principal puerto marítimo de Honiara. Es el centro de las Islas Salomón tanto para el transporte marítimo internacional como para el tráfico interinsular.
Enormes grúas balanceaban contenedores en el aire, los barcos pesqueros se mecían con la marea, los trabajadores gritaban órdenes y por todas partes había actividad y caos organizado.

Históricamente, el puerto recibió su nombre gracias a una expedición española en 1568, un recordatorio de la larga relación de las islas con la exploración y el comercio global.
Hoy en día, sigue siendo el sustento de la nación, vital tanto para el comercio como para los viajes entre las numerosas islas del archipiélago. 🚢

Corrimos a una pequeña península marcada con la bandera de las Islas Salomón y luego al Monumento de los Scouts y Observadores Costeros de las Islas Salomón, en honor a las fuerzas locales que ayudaron a los Aliados durante la campaña de Guadalcanal de la Segunda Guerra Mundial.
Sobre nosotros, el cielo se volvió pesado y gris, añadiendo un dramático telón de fondo a la energía del puerto.
De regreso al hotel
Desanduvimos nuestros pasos y regresamos al hotel justo cuando la lluvia arreciaba. En tan solo 4 kilómetros, habíamos experimentado la esencia de Honiara: su calle más transitada, su iglesia más importante, su mercado central y su bullicioso puerto.
Salir a correr suele ser la mejor manera de conocer una ciudad de verdad. En este corto circuito descubrimos color, historia y humanidad: todo lo que hace que Honiara esté tan llena de vida al amanecer. 🌅
🏃♀️ Segunda carrera en Honiara: 12 km hasta las playas al oeste de la capital 🏃♂️
Partiendo
En nuestro tercer día en Honiara, decidimos aventurarnos un poco más allá: unos kilómetros al oeste. Queríamos experimentar la vida semiurbana y ver las playas.

Estudiamos la ruta y nos propusimos hacer 10-11 kilómetros; finalmente hicimos 12.
Mis piernas todavía estaban un poco doloridas por la carrera de 7 km hacia abajo. Monte Kuta en Papúa Nueva Guinea, lo que básicamente destruyó mis cuádriceps, pero el ritmo fácil me ayudó a recuperarme mientras corríamos tranquilamente, asimilándolo todo.
Salimos a las 6:30 y terminamos antes de las 8. Cielos nublados, sin sol, sin lluvia (a diferencia del aguacero durante nuestro recorrido por los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial el día anterior), pero caluroso y húmedo al final.
A lo largo de la ruta
A las afueras de Honiara, estaban renovando la calle principal y añadiendo aceras. ¡Y además estaban trabajando en sábado! Esos 2 km de pavimento nuevo fueron una delicia 🙂. Después, parecía más bien un sendero: elegí la ruta mientras Roger filmaba, sorteando charcos, barro, basura y obstáculos.
Normalmente, simplemente seguía a los lugareños. Saludos amables: "Buenos días", "Hola", eran constantes.

El momento más gracioso: un joven borracho la llamó "¡Señorita, señorita!" y luego "¡Te amo!". Definitivamente, una para mi lista de "cosas graciosas que escucho al correr".
Una parada rápida
En el kilómetro 10 entramos en una tienda local para comprar dos botellas de agua y una Fanta para recargar azúcar.

También me sirvió para echar un vistazo a un supermercado alejado de las zonas turísticas. Lo que más me sorprendió fue la cantidad de alcohol disponible: cócteles, vino, ginebra, whisky, mientras que la oferta de refrescos era escasa.
La vida a lo largo del camino
La carrera ofreció instantáneas de la vida cotidiana: cerdos (¡cerdos enormes!), una zona sucia llena de gallos y gallinas, y filas de gente esperando furgonetas blancas. La columna vertebral del transporte local.
Una anciana muy elegante, con el pelo blanco bien cuidado, sonreía; al otro lado de la calle, en marcado contraste, una señora mucho más joven bebía y fumaba fuera de un bar. Hacía calor y humedad, lleno de árboles tropicales, neumáticos abandonados (algo común en muchos países en desarrollo) y hojas y flores pudriéndose en el suelo fangoso.
A pesar de las advertencias del aeropuerto sobre no encender fuegos en tierra debido a las bombas de la Segunda Guerra Mundial, el humo de los incendios matinales se elevaba desde los puestos:

No parecía importarles mucho.
Encuentros en Kakabona
A unos 6 kilómetros de Honiara llegamos a Kakabona. Por cierto, "Kakabona" en catalán significa literalmente "buena mierda". ¡Qué gracioso! 😂

Un puesto de cerveza al borde de la carretera estaba lleno de borrachos que probablemente habían estado de fiesta toda la noche. Reían y gritaban, blandiendo sus bebidas, pero sin amenaza.
Al lado, los puestos de barbacoa chisporroteaban; Roger pasó filmando y comentando “humm humm”, dejando en claro que las opciones parecían sabrosas.

Curiosamente, fue una salida en la que nos quedamos sin energía, así que un poco de proteína hubiera ayudado.

También nos encontramos con una gran iglesia católica romana que nos atrajo de inmediato.

Cuatro monjas con hábitos azul oscuro nos sonrieron, nos invitaron a pasar y dijeron que tomar fotos era un placer; al marcharnos, nos agradecieron la visita. Dentro, las coloridas ventanas proyectaban reflejos de arcoíris sobre un suelo limpio y brillante. Mágico.

Al igual que la Santa Cruz, estaba abierta a la brisa, con una enorme cruz en el exterior y muchas estatuas ingenuas pero conmovedoras de Cristo y la Virgen María por todas partes. Además, una foto del nuevo Papa 👍.
Las playas
Las playas eran más difíciles de acceder de lo esperado: cabañas, puestos, animales domésticos, muchos perros, todos inofensivos, monopolizaban la costa.
Al final llegamos a un tramo que parecía una auténtica playa 😂.

Sí, había basura de plástico salpicando la arena, pero aun así era hermoso: el mar bravo rugiendo bajo la niebla matutina, cabañas enclavadas en la exuberante vegetación, niños sonriendo. Sin turistas, sin tiendas. Solo naturaleza y la vida tal como es aquí.

Intentamos correr por la playa, pero la superficie rocosa e irregular lo dificultaba, así que dimos la vuelta. Si quieres ir más lejos, "Turtle Beach" está a unos 8 km del centro de Honiara.
El camino de regreso
Regresamos al otro lado de la carretera, donde las aceras —o mejor dicho, las inexistentes aceras 🤣— estaban llenas de baches, barro, irregulares y llenas de peligros.

Con más tráfico y más peatones que sortear, parecía más una pequeña carrera de barro que una carrera urbana. Sin embargo, llegamos a nuestro hotel, Lime Champs, sin demasiado cansancio y contentos de haber descubierto otras partes de la isla.
Reflexiones finales
En resumen, fueron 12 kilómetros muy fáciles y agradables una semana antes del Maratón de Sídney; probablemente la carrera más larga que haremos antes del día de la carrera. Más allá del entrenamiento, fue una manera maravillosa de vivir Honiara más allá de la burbuja turística 🌴.
¡Una carrera extra de 2,6 km hasta el aeropuerto, bajo la lluvia y cargando con nuestras maletas!
Parece que solo hay una carretera en todo Guadalcanal, y siempre está congestionada. No le entendíamos: si todo el tráfico de la isla pasa por ella, ¿por qué no la arreglan?
Este problema endémico nos golpeó cuando salimos.
Nuestro autobús del hotel llegó tarde y un gran atasco nos mantuvo a gatas durante minutos y minutos. Nos pusimos nerviosos, mirando Google Maps para ver la distancia restante y la hora en nuestros relojes. Roger le sugirió al conductor: salir y caminar. El conductor, sorprendido, dijo: "¡Pero está lloviendo!". Efectivamente, pero no queríamos perder el vuelo. "Si caminan rápido", añadió, "más les vale llegar".
Acordamos que si nos alcanzaba, nos recogería; mientras tanto, duplicaríamos nuestras posibilidades caminando. Cronometramos nuestra caminata/carrera: necesitábamos hacer 1 kilómetro en menos de 10 minutos. ¡Reto aceptado!
Y eso hicimos exactamente 💪.
Mantuvimos el ritmo; yo llevaba zapatillas de correr (que acabaron embarradas como un sendero), mientras que Roger llevaba zapatillas. ¡Mis felicitaciones! Caminaba a paso ligero, corría a ratos y llevaba dos maletas.

Llegamos a la terminal justo a la misma hora que nuestro taxi. ¡Llegamos! Fuimos los últimos en facturar, con unos 2 minutos de ventaja 🏆.
🍜 Qué comer en las Islas Salomón si eres corredor 🍽️🏃♂️
¡Cargar combustible en las Islas Salomón es tan importante como atarse las zapatillas de correr!
Ya sea que te estés preparando para una carrera tropical o recuperándote de una caminata por la jungla, la cocina local tiene algunas joyas sabrosas que mantendrán tu energía alta y tus músculos felices, con un toque de sabor isleño y una pizca de diversión. 😄🌴
Antes de correr: Carga de carbohidratos 🚀🥥
- Tapioca (Yuca) — Esta raíz rica en almidón es un elemento esencial de larga duración, de combustión lenta y saciante: básicamente, la barra energética natural de las Islas Salomón.
- batatas Un básico colorido y con carbohidratos estables, disponible en naranja, morado y blanco. Nutritivo, saciante y naturalmente dulce.
- Plátanos — El mejor refrigerio isleño para llevar, repleto de potasio y combustible perfecto antes de correr.
- Pescado y patatas fritas — Pescado local con un toque crujiente de isla, servido junto con abundantes patatas fritas: comida reconfortante con la frescura del Pacífico.
- Hamburguesas con sabor local — Piense en bollos de taro o yuca, aderezos tropicales y especias isleñas que le dan un nuevo giro a la clásica dosis de carbohidratos del corredor.

Después de la carrera: Recuperación de proteínas 🍖🌺
- Pescado asado — Recién salido del mar, el pescado local asado a la parrilla es el postre perfecto para después de correr. Rico en proteínas magras y omega-3, te ayudará a recuperar los músculos y te mantendrá ligero.
- Pollo (estilo isleño) Ya sea asado o cocinado en leche de coco, los platos de pollo de las Islas Salomón son ricos, sabrosos y perfectos para la recuperación muscular. ¡Solo prepárate para un toque picante!
- Pollo agridulce — Un guiño a las influencias chinas de las islas, picante y satisfactorio para la recuperación después de correr.
- Cangrejo de los cocoteros (¡si te sientes aventurero!) Para el corredor valiente que busca mejorar su ingesta de proteínas, esta exquisitez es una leyenda local. Es rica, sabrosa y, sin duda, una historia que contar en casa.

¡Así que adelante! ¡Come como un local, corre como el viento y disfruta de cada delicioso momento en estas islas mágicas! 🌞👟🍴

Información útil
🏃 Correr en las Islas Salomón: puedes correr fácilmente entre 4 y 15 km por la costa de Honiara. ¡Adapta la carrera a tus necesidades!
🗓️ Preferiblemente durante la época seca (de junio a noviembre). ¡Aunque también llovió mucho durante la llamada época seca!
👟 UrbanoSi corres en Honiara, lleva calzado para asfalto. Las carreteras están en buen estado.
✅ La posibilidad de explorar una ciudad que te sorprenderá.
✅ Seguro (ahora se olvidan las tensiones), exótico, vibrante.

Mapa



Un libro
Para la sección de libros, elegí la novela que luego se convirtió en una muy buena película. Había visto la película antes, pero no había leído la novela, y no me decepcionó.
“La delgada línea roja”, de James Jones
Es una representación ficticia, pero impactante, de los soldados durante la campaña de Guadalcanal. Esta novela explora los desafíos psicológicos y físicos de la guerra, famosa por sus adaptaciones cinematográficas.
Lectura “La delgada línea roja” Antes de viajar a Guadalcanal, es una forma poderosa de profundizar en la profunda historia de la isla. La novela captura vívidamente la brutal realidad y la complejidad humana de la batalla de la Segunda Guerra Mundial que definió el destino del Pacífico. Va más allá de la estrategia militar y las fechas, ofreciendo una mirada íntima a los miedos, el coraje y las luchas morales de los soldados de ambos bandos. Esta profundidad emocional ayuda a apreciar las cicatrices que aún arrastra la isla y los sacrificios que allí se hicieron.

TramaEn agosto de 1942, los primeros marines estadounidenses atacaron Guadalcanal, iniciando una batalla de seis meses por dos mil millas cuadradas de selva y arena. En ese trágico tramo, sesenta mil estadounidenses saltaron del barco a la playa, y uno de cada nueve no regresó. James Jones luchó en esa batalla, y La delgada línea roja Es su conmovedor retrato de los hombres y la guerra. Los soldados de la Compañía C de Charlie no son un modelo heroico. El capitán de la unidad es demasiado inteligente y sensible para el trabajo, su sargento primero está medio loco, y los soldados rasos comienzan la campaña dominados por la cobardía. La conmovedora descripción de Jones de la experiencia de combate en el Pacífico se encuentra entre las grandes obras literarias de la Segunda Guerra Mundial. Este libro electrónico incluye una biografía ilustrada de James Jones, con fotos excepcionales del patrimonio del autor.